"En el amor, en la cárcel o en el hospital, recordemos que afuera hay otros mundos".

Adolfo Bioy Casares




La última vez que miré

 22/10/09

La última vez que observé el cielo tenía menos de 10 años y ví que estaban en el firmamento los reyes magos, un árbol de navidad y pasó una estrella fugaz a la que le pedí un deseo, me daba miedo la oscuridad que reinaba tras los astros y finalmente aparté la vista de ahí.
La última vez que ví el cielo fue esta madrugada a mis 17 años, viendo el Cinturón de Orión y más astros que lo acompañaban, estaba viendo una lluvia de estrellas a las que no pedí ningún deseo y me dió más miedo que nunca la oscuridad que está detrás de los astros... fue entonces cuando deseé volver a ser una niña y creer en los reyes magos, esperar la navidad y pensar en que mis deseos se volverían realidad. No quería que nadie me matara la ilusión sin regalos, sin cena y con astronomía, quisiera volver a encerrarme en mi minúsculo mundo, que lo conformaba el silencio y la oscuridad de la noche, el brillo de los astros y la presencia de un amigo imaginario cuyo nombre no supe y que lo enterré sin más ni más en un alejado rincón de mi memoria, quise volver a vivir sin preocupaciones, que lo único importante era volver a mirar hacia arriba.
Guardé mi corazón en una jaula de acero oxidado y se lo entregué a alguien con la condición de que no lo dejara escapar, pero no sé si volveré por él.
Pero también la última vez que miré el cielo estaba la luna brillando pues iba a desaparecer a mitad del firmamento, miré tantos minutos y no se movía, por un momento olvidé en dónde dejé el corazón y sentí que podía recuperarlo tan sólo mirando un resplandor. Pero me alejé un poco y cuando volví la vista a la luna, ya había desaparecido, con ella mis falsas esperanzas y recordé en dónde había dejado mi corazón, pues sé que no está muriendo de frío.
Cuando observé el cielo por última vez, me acosté con un nudo en la garganta y el corazón oprimido, no sabía a quién se lo iba a entregar. Encontré esa jaula que la noche me señaló, mucho tiempo dudé en dejarlo ir, cometí tropiezos pero ninguno lo dañó. No busqué en dónde dejarlo, pero sé qué ahora no está muriendo ni de frío, ni de olvido.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

recuerda...!!!
Leon de Juda.
a y los q dijeron q mejor se dedicara a escribir otra cosa, los reto a escribir algo en sus miserables vidas...
solo criticar diciendo una mamada asi no ayuda de nada...!!
escriban algo como:
no me gusto esto, o , siento q esa madre esta de mas, o cosas asi, porfavor.
Por que a mi en lo personal me gusta mucho como escribe, y quiero saber , por q a alguien mas no e gusta , si de verdad tiene razon alguna , o solo lo dice por fanfarronerar.
cualquier comentario, aviso , promocion , aclaracion o amenaza , manden un correo a chino_cn_rock@hotmail.com

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"Pero la india les explicó que lo más temible de la enfermedad del insomnio no era la imposibilidad de dormir, pues el cuerpo no sentía cansancio alguno, sino su inexorable evolución hacia una manifestación más crítica: el olvido. Quería decir que cuando el enfermo se acostumbraba a su estado de vigilia, empezaban a borrarse de su memoria los recuerdos de la infancia, luego el nombre y la noción de las cosas, y por último la identidad de las personas y aún la conciencia del propio ser, hasta hundirse en una especie de idiotes sin pasado."

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