Adolfo Bioy Casares
Mar de soledad
En la Ciudad de México hay una avenida llamada Eje Central. Hay un cruce en esa avenida para ir al Palacio de Bellas Artes. Todos los días miles de personas cruzan esa avenida en un vals no planeado donde uno se desplaza de un lado a otro en la multitud evitando hacer contacto físico con los demás transeúntes. Yo he cruzado numerosas veces esa avenida y cada vez que lo hago, sola o acompañada, me siento perdida en un mar de gente, siento una inmensa soledad, un vacío total que dura unos cuantos segundos mientras danzo de una orilla a otra al ritmo de un vals silencioso.
martes, junio 28, 2016
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Acerca de la que escribe...
- León de Papel
- Cuando ustedes se acuestan cansados/as apagan la luz y se vuelven de cara a la pared. Yo siempre he tenido encendida la luz de mi alcoba. Sólo conozco el color del muro en las madrugadas.
**Nota
En esta nota declaro que las entradas marcadas con dos asteriscos (**) no son de mi autoría y/o son recopilaciones de distintas fuentes.
Gracias.
Gracias.
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"Pero la india les explicó que lo más temible de la enfermedad del insomnio no era la imposibilidad de dormir, pues el cuerpo no sentía cansancio alguno, sino su inexorable evolución hacia una manifestación más crítica: el olvido. Quería decir que cuando el enfermo se acostumbraba a su estado de vigilia, empezaban a borrarse de su memoria los recuerdos de la infancia, luego el nombre y la noción de las cosas, y por último la identidad de las personas y aún la conciencia del propio ser, hasta hundirse en una especie de idiotes sin pasado."
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